El flagelo de corrupción

El flagelo de la corrupción, no es un rasgo característico de este tiempo de contrastes y conflictos que nos toca vivir, en el génesis, Jesus adviertes el avance de la corrupción entre sus propios líderes religiosos y en otros estamentos de la sociedad de entonces.

El sentimiento Etico de la existencia, que Jesús pone de relieve en sus enseñanzas, apela a la conciencia humana, a la voz interior que nos sugiere actuar frente al prójimo como si actuaramos hacia nosotros mismos.

Pero al mismo tiempo que predica, Jesus actua y expulsa a los mercaderes del templo, destapando un dramático caso de corrupción por parte de las autoridades religiosas en connivencia con los mercaderes y los cambistas.

Como la ley determinaba que los animales destinados al sacrificio no debían tener defectos físicos, los sacerdotes inspeccionaban los animales que los oferentes traían. Y con demasiada frecuencia encontraban pequeñas imperfecciones que servían de excusa para rechazar los corderos,terneros, bueyes o palomas que los inocentes fieles traían desde sus lejanas aldeas.

Entonces, para que no perdieran el viaje, les ofrecían la posibilidad de adquirir, en el mismo templo, otros animales con “garantía” de perfección.

Las enormes ganancias que proporcionaba esta espúrea maniobra, se repartían de común acuerdo entre los sacerdotes, y los vendedores, que por obligación y oportunidad, eran siempre los “contratistas” elegidos.

corrupcion

Frente a la corrupción política, que con similares maniobras, despilfarra el presupuesto de la administración pública y reparte el dinero de los contribuyentes en contraprestación de favores, es bueno recordar que Jesus, no se anduvo con vueltas: paso de las palabras a la acción y les dijo: fueraaa!!!! del templo a todos los que convirtieron la casa de oración, en una cueva de ladrones.

Esto es lo que deberíamos hacer los ciudadanos de Bucaramanga con la CORRUPCION, acabar con el ZAQUEO, y actuar de una vez por todas echando a los mercaderes políticos del sagrado templo de la administración pública.

Y no solo eso, también deberíamos imitar a Jesus, que sin palabras, le enseño a Zaqueo, un hombre rico y corrupto encargado de recaudar los impuestos para Roma, lo que correspondía hacer en señal de arrepentimiento y reparación:“…al llegar Jesús miró hacia arriba y le dijo: -Zaqueo, baja enseguida porque hoy he de quedarme en tu casa.

Zaqueo bajó aprisa, y con alegría recibió a Jesus. Al ver esto todos comenzaron a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en casa de un pecador.

Pero Zaqueo, conmovido por la sola presencia de Jesús, se levanto y dijo: Mira Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes; y si he robado algo a alguien, lo devolveré multiplicado por cuatro”

 

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