Alcaldia en contra dirección

El problema de la movilidad es una de las principales preocupaciones de la ciudadanía, aunque parece no serlo para la actual Administración Municipal. Mejorar la movilidad es lograr desplazamientos rápidos y seguros entre orígenes y destinos.

Generalmente se establecen corredores viales preferenciales en los cuales se desarrolla infraestructura adecuada que facilite esa comunicación. Se trata de tener flujos vehiculares con velocidades adecuadas y con las menores interrupciones posibles como las que ocasionan los semáforos colocados en las intercepciones.

Cuando los flujos que se intersectan son muy elevados producen represamientos o colas con avances muy cortos entre semáforos, que a su vez implican gasto innecesario de combustibles, alta contaminación ambiental, alteración negativa de los ánimos de los conductores y lo mas importante : tiempos perdidos para los usuarios que podrían ser empleados en recreación, estudio u otras actividades productivas.

Esas consideraciones motivan la propuesta. Consiste en desarrollar, como un modelo de eje vial, la comunicación expedita a lo largo de la carrera 27, entre la “Puerta del Sol” y la UIS.

Y se propone ese eje por cuanto es notoria las complicaciones de circulación para esa vía y las que se intersectan con ella, como la calle 56, avenida Gonzalez Valencia, calles 45 y 36, etc.

La carrera 27 se ha constituido en una especie de “espinazo de pescado”, donde se tiene una columna en la que llegan muchas “espinas” principales. La idea es que la columna no interrumpa la comunicación entre las espinas.

Es así, que se debe tratar de suprimir semáforos en las intersecciones y construir cruces a desnivel , bien sea por encima o por debajo.

Todo,tomando en cuenta redes de servicios públicos y la dificultad de removerlas, espacios disponibles, costos, etc. Debe considerarse que la carrera 27 es la vía, por excelencia, utilizada para la comunicación Sur-Norte y viceversa y que las calles que las cruzan son vías principales, igualmente facilitadores de la comunicación Oriente-Occidente; luego resolver esos cruces solucionan mas problemas, con costos inferiores a los que se tienen para la sola intersección de la carrera 15 con avenida Quebradaseca, por ejemplo.

Atravesar la carrera 27 con la calle 56, con un puente en doble calzada de tres carriles cada una, ciclo-vía y andenes; podría tener costos semejantes al que tuvo la doble calzada de TRES CARRILES cada una, en la calle 100 con carrera 15 de Bogotá, PAGADO A $40 MILLONES, cada metro lineal de calzada.

El contraste es que el puente de la Quebradaseca con carrera 15, SE CONTRATÓ A $115 MILLONES CADA METRO LINEAL DE CALZADA Y CON MENOS CAPACIDAD QUE EL PUENTE DE BOGOTÁ.

Si llegase a decidirse hacer un paso elevado en la calle 36 con carrera 27, de doble calzada con dos carriles cada una y andenes, además de ciclo-vía; y tomando como referentes los costos de Bogotá, podemos asumir que los 300 metros lineales de doble calzada necesarios, costarían $12.000 millones.

Alcanzaría para resolver otro punto de conflicto como el de la González Valencia con carrera 27 y sin sobrepasar la suma de lo que costará el de la Quebradaseca. Pero además de hacerse puentes, la carrera 27 requiere hacerle “bahías” para que los buses dejen de recoger y dejar pasajeros en los carriles.

Hacerlo, disminuye drásticamente la capacidad de la vía y crea riesgos de accidentes. También se debe establecer velocidades de marcha limitantes, acorde con la calidad de la vía.

El código permite hasta 60 km/hora para este tipo. Igualmente debe prohibirse el tránsito de ciclistas, carretillas de recicladores, etc. para su propia seguridad…

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